¿Celoso yo?: los celos dañan la seguridad personal

Celos y posesividad

En un artículo anterior hablamos ya de la envidia como un sentimiento que destruye la autoestima y afecta la seguridad personal, también mencionamos en esa primera parte que, el otro sentimiento que genera los mismos efectos nocivos en nuestra personalidad, son los celos. La envidia es un sentimiento que se genera cuando no nos sentimos capaces de tener lo que otros tienen o ser como ellos en cambio, los celos, es el temor de perder aquello que consideramos de nuestra propiedad: bienes materiales, amigos, privilegios, pareja. Aunque el efecto de ambos: celos y envidia, son similares, no son lo mismo, sin embargo, pueden coexistir en una misma persona que sienta celos y envidia hacia alguien más.

La esencia de los celos

Los celos, como se dijo anteriormente, son producto del miedo por perder privilegios o relaciones personales, ya sean de amistad o amorosas. Los celos por amor son más destructivos para la propia imagen y para la relación, porque implican un mayor compromiso  que las amistades.

Las personas celosas quieren tener la exclusividad de aquello que creen que es de su propiedad, tienen una concepción errónea de lo que significa una relación afectiva ya sea amorosa o de amistad y la idea obsoleta de que amar significa poseer.

Por la otra parte, aquél que acepta la actitud celosa del otro, está, implícitamente aceptando una relación de sumisión, validando la idea de posesión del otro y, por lo tanto, aceptando convertirse y ser tratado no como persona con derechos y libertad, sino como objeto.

Consecuencias de los celos

Algunas de las consecuencias más graves de los celos, ya sea de quien los siente o de quien los padece por parte de otro son de ansiedad, sufrimiento pérdida de autoestima, anticipación de la pérdida de las relaciones, la imposibilidad de disfrutar y sentirse alegre por la obsesión de controlar y vigilar, lo que provoca.

 Así mismo, un daño a la autoestima pues la persona celosa va alimentando cada vez más el temor a no poseer las cualidades personales suficientes para que el otro desee quedarse por voluntad propia y la persona que sufre los celos de su pareja, la sensación de no ser vista ni tomada en cuenta, o de no sentirse respetada ni con la libertad de sentir o elegir lo que realmente quiere lo que también termina lastimando su amor propio y generando mucho resentimiento y deseos de salir huyendo de su verdugo.

Pero también es cierto que, muchas veces, la persona que sufre los celos de otro, tiene miedo de intentar romper con la relación y es incapaz de marcharse, y, en esos casos, es probable que se autoengañe a sí mismo con la falsa idea de que los celos son, en realidad, la forma en que el otro  le demuestra el amor y el interés.

Los celos, una manera de destruir el amor

Lo real es que los celos, en lugar de alimentar el amor, lo van apagando, pues no son producto de un amor y un interés real por la persona, a quien no se considera como un semejante, sino como un objeto de la propiedad de otro que debe pensar, sentir y actuar como su dueño lo ordena.

De todo lo anterior se genera, por parte de quien siente el fuego de los celos, la tendencia a controlar, vigilar, examinar, aprisionar, incluso intimidar y amenazar de manera explícita o velada, no permitiendo que sea el otro o la otra quien elije, por voluntad propia, quedarse en la relación y amar con libertad. Lo único que le interesa al celoso es impedir a toda costa que el otro se marche.

Otra consecuencia de esto será que nunca podrá estar seguro de la autenticidad del amor del otro, lo que puede generar tarde o temprano un completo fracaso de la relación al olvidar lo esencial de ésta, es decir, la necesidad de alimentarla a través de la confianza, la reciprocidad, el respeto y la libertad para amar.

Superar los celos

El trabajo terapéutico con los celos puede ser difícil e implicar un trabajo largo y delicado. Generalmente no es la persona celosa quien pide apoyo, sino aquellos que la padecen por parte de quien siente celos.

Es muy probable que la persona que llega a terapia porque sus celos han llegado al límite y se han convertido en un verdadero riesgo para su o sus relaciones, tenga que trabajar sus sentimientos de apego generados, posiblemente, por experiencias obsoletas del pasado de pérdidas o de abandono de las figuras que ofrecían el sostén afectivo.

El celoso tiene que dejar de suponer y de vivir en las fantasías para aprender a aceptar la realidad por dolorosa que sea. En primer lugar necesita darse cuenta de que si sufrió en el pasado el abandono que puso en riesgo su seguridad física y/o emocional (durante la infancia a causa del abandono de alguno de sus padres o de ambos por separación o por fallecimiento, por ejemplo), eso no significa que este condenado o determinado a vivir el abandono de las personas que ama.

También será necesario ayudarle a reconocer que, aunque el riesgo de que las personas amadas se alejen o lo dejen de querer, ya no corre el mismo riesgo que vivió en la niñez, pues si ya fue capaz de enfrentar y superar la pérdida o el abandono y sigue con vida, ahora, como adulto, tiene muchos más recursos para enfrentar las perdidas, sí, es verdad que sufrirá y le dolerá cuando eso pase, pero no será algo que lo destruya o lo mate.

Debe darse cuenta que, de  una manera u otra, será capaz de superarlo y que su integridad física o emocional no depende de la presencia del otro por mucho que lo ame o lo necesite.

Otros retos a superar para vencer los celos

foto: Luis Fernando Martínez Gómez

Otros aspectos que deberá trabajar para recuperar la confianza son, por ejemplo, la inminente incertidumbre que padecemos todos los seres del planeta. Por más que se empeñe en estar seguro de que nunca perderá lo que ama, la realidad es que en la vida nunca se puede estar seguro absolutamente de nada y que, tarde o temprano, por alguna razón, incluida la muerte, tendremos que separarnos de aquello que amamos.

En el mismo sentido, será necesario acompañarlo en un proceso de reflexión en relación a las pérdidas, y de la necesidad de fortalecer la aceptación de las mismas así como el dolor y la frustración que generan. Ayudarle a experimentar dicho dolor con apoyo y acompañamiento compasivo para que descubra a través de su propia experiencia, que, por más fuerte que sea el dolor de la separación, siempre es posible, si él lo elije y se lo permite, superar el dolor y seguir adelante.

Miedo al abandono

Miedo al abandono

Otro aspecto que me parece fundamental en el proceso de superar el miedo al abandono (y por lo tanto los celos), es ayudar a la persona a darse cuenta que siempre será mejor y más satisfactorio reconocer la verdad sobre los sentimientos de la pareja que el engaño y la mentira.

Después de todo, si una persona es lo suficientemente honesta de reconocer cuando ha dejado de querer al otro y que desea marcharse, abre la posibilidad de no vivir una mentira sólo por miedo a la soledad, y dejar el especio para que llegue alguien que realmente nos ame, pero no de una manera posesiva y controladora, sino por elección propia y de una manera libre y auténtica.

En otras palabras, aceptar la realidad de que el otro es una persona y no un objeto de nuestra propiedad y que, por tanto, existe en la realidad la posibilidad, por mucho que nos duela reconocerlo, de que sus sentimientos (así como los nuestros) cambien, que nos deje de querer o que decida hacer su vida aparte, pero que eso, a fin de cuentas, por mucho que nos duela, abre las posibilidades de un nuevo amor, quizás más real que el que se aleja o simplemente diferente.

Consejos para superar los celos

aprecio personal

Amarse a sí mismo

- Recuerda que tu pareja te debe de querer tal y como eres, y para que tú seas capaz de aceptar este amor, has de amarte tu a tí mismo y alimentar tu autoestima; así, al dejar de compararte con los demás, habrá menos posibilidad de sentir algún tipo de miedo celos.

Enfocarse en los intereses personales y no sólo en la pareja

- No confundas la idea de tener una pareja con dejar de tener una vida personal. Al comprometernos con alguien, tenemos que seguir alimentando el espacio de los proyectos individuales, las aficiones, las metas personales, etc. Del mismo modo es importante no olvidar que los mismos derechos tiene la pareja, ya que no es de nuestra propiedad, es una persona independiente de nosotros que decide compartir un proyecto de vida en común, lo que no significa renunciar a su individualidad.

Al sentir celos detenerse y reflexionar si lo que estoy suponiendo es real

- Cada vez que sientas celos, miedo e inseguridad, no reacciones en automático, detente y reflexiona si realmente hay motivos para sentir temor o

¿Estás absolutamente segura de que te engaña? ¿o lo imaginas?

inseguridad. Recuerda, no supongas ni le des rienda suelta a tu imaginación, si tienes alguna duda, es mejor que se lo preguntes directamente a tu pareja y que confíes en que te está diciendo la verdad, pues, si no eres capaz de confiar, es muy probable que entonces tu relación no esté fundamentada en bases sólidas como la confianza mutua y eso es algo que deberás revisar junto con tu compañero o compañera.

Dialoga con tu pareja

- La vacuna contra los celos es la comunicación. Es muy importante hacer, desde el principio de la relación, un compromiso de honestidad. Para lograr una relación adulta y madura es necesario ser honestos. Si tú o tu pareja no cumplen con esto, es más probable que estemos ante una relación más adolescente o incluso infantil.

Pero si ambos se comprometen y se responsabilizan con ser auténticos y hablar siempre con la verdad, no habrá prácticamente nada que no puedan superar juntos, incluso, en el triste caso de que alguno de los dos haya dejado de amar al otro.

Honestidad, la mejor medicina

Si es así, lo mejor es ser honestos y decirlo abiertamente y, la persona que ha dejado de ser amada, también tener la capacidad de enfrentar la realidad. Siempre es mejor que alguien que nos ha dejado de amar nos hable con la verdad, pues nos da la oportunidad de elegir qué queremos. Si la persona se marcha, aunque sea doloroso, debemos agradecerle que abra la puerta para que llegue alguien que sea capaz de amarnos de verdad.

Identificar los miedos detrás de los celos - Asume que realmente estás sintiendo celos: “¿Tengo miedo de dejar de ser amado? ¿Temo que cambien por otro?”. Planteátelo seriamente, plantéate también a que nivel lo sientes, y si crees que necesitarías la ayuda de un profesional de la psicología y sus consejos para controlar los celos.

Ser consciente de qué tan frecuente sientes los celos - Toma nota de la frecuencia con que los sientes. Mientras más constantes sean más posibilidad habrá de que tu relación se vaya degradando y erosionando.

Por último, para saber si realmente tienes un problema con tus celos, pregúntate lo siguiente:  . ¿Te ves obligado a controlar el más mínimo movimiento de tu compañero/a? . ¿Muy a menudo te muestras indignado/a ante su manera de vestir o actuar? . ¿Sientes que sus amigos cada vez te simpatizan menos? . ¿Te crees mejor conocedor de los sentimientos de tu pareja que ella misma? Si las respuestas son afirmativas, intenta seguir las recomendaciones que te hemos dado, si aún así no logras superar el problema, no dudes en buscar el apoyo de un terapeuta especializado quien te apoyará para salir adelante y resolver de fondo, el infierno de los celos.

Los consejos originales están publicados en:  http://www.controlarloscelos.com/ y fueron modificados por mí. No se menciona el nombre del autor original de los mismos ni el responsable de la publicación.

Si, además, quieres saber tu nivel de celos, visita esta página:

 http://historico.portalmix.com/comoeres/test3.shtml

donde encontrarás un interesante test y te darán los resultados de qué tan celoso o celosa eres. Yo ya lo hice y salí, peligrosamente poco celoso.

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